martes, 18 de septiembre de 2018

DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: Los Rodriguez de Rodríguez I

   Esto promete. La mamá se marcha a Londres un par de días por trabajo y nos despedimos de ella en la puerta de casa cagados y vomitados. El niño claro.
   La caca nos salía por la espalda y en un momento de distracción mientras le cambiaba, el peque metió la mano en el pañal para después maquillarse el papo con sustancia marrón. No voy a dar más detalles pero me costó casi un paquete entero de toallitas solucionar el problema.
   Primera crisis resuelta. Van 5 minutos. Quedan 54 horas.

jueves, 13 de septiembre de 2018

DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: Aprendiendo a comer

   Uno de los mayores placeres de la vida es comer, pero hay que ver lo que nos cuesta aprender a hacerlo.
   Lógicamente Mateo sólo conoce la leche de su madre, así que es normal que al principio le cueste un poco acostumbrarse a nuevos sabores y texturas.
   Para nuestro primer intento, el día 19 de agosto, decidimos utilizar un plátano bien machacado con un tenedor y no resultó del todo mal. La primera reacción fue de sorpresa pero en ningún momento mostró rechazo. También es cierto que solo conseguimos que comiese cuatro cucharadas de las cuales la mitad se perdieron por el camino en sus papos o en el babero. Al final le dejamos juguetear con un pedazo de plátano entero para que viese qué era lo que estaba comiendo. Se lo llevó a la boca, lo chupó un poco, y hasta lo mordisqueó con sus encías. Parecía que le gustaba más entero que machacado.
   Repetimos plátano durante unos días, y después hemos ido introduciendo pera, aguacate, papaya, zanahoria, patata. Siempre de uno en uno y machacados con tenedor. Al final con la pera también le dejamos juguetear con un pedazo.
   No observamos que por el momento le gusten más unas cosas que otras. Parece que ningún sabor le desagrada, pero sigue teniendo problemas para tragar. Come 3 o 4 cucharadas y luego cuesta mucho que vuelva a abrir la boca. Cuando consigues introducir una cucharada entera le suele entrar una arcada tremenda y en alguna ocasión ha vomitado. Parece ser que es un instinto reflejo a la textura de las papillas. Le está costando un poco acostumbrarse.
   El 11 de septiembre visitamos a la pediatra y nos recomendó comenzar a darle papillas trituradas con la batidora para reducir los grumos que pueden molestarle al tragar. También nos dijo que empecemos a mezclar ingredientes en las papillas y que debemos empezar a darle verduras.
   Desde ese día le hemos preparado una papilla de patata, zanahoria y ajo puerro. El resultado estaba siendo similar. Comía un poco pero se cansaba rápido y costaba mucho meterle las cucharadas. Sin embargo, por no tirar los restos de la papilla se me dio por comerla a mi. Para lo cual le añadí un poco de sal que no tenía y sin la cual, para ser sinceros, no había quién la comiese. Entonces se nos ocurrió dársela a probar y eureka! Por primera vez abría la boca y mostraba interés por comer.
   Tenemos que seguir probando nuevas papillas, pero por lo menos hemos visto que está empezando a disfrutar de eso que tanta felicidad le dará en esta vida: la comida.

martes, 28 de agosto de 2018

DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: Nuestro primer golpe

   Recuerdo al poco de nacer Mateo haberle comentado a mi mujer un artículo que leí por algún sitio que ahora mismo no recuerdo. El artículo en cuestión trataba sobre "la primera vez que se te cae tu bebé al suelo". Por aquel entonces la reacción de mi mujer fue de estupefacción y rechazo. -¿Pero qué dices?, ¿cómo se le va a caer a alguien su bebé?.
   Pues bien, señores y señoras, en la vida siempre hay una primera vez para todo, nunca digas nunca, de este agua no beberé, no se debe escupir para arriba, etc, etc. El caso es que el otro día (26/08/2018) por la noche nos despertamos sobresaltados por un estruendo dentro de la habitación. Al parecer mi mujer le había terminado de dar el pecho a Mateo y ambos se quedaron dormidos plácidamente en la cama. Como mi mujer teme que sin darme cuenta aplaste a nuestro hijo cuando me giro dormido, siempre lo coloca a su lado, pero por el lado exterior del colchón. Lo que pasa es que justo esta semana, nuestro pequeño ha aprendido a girarse sobre si mismo, lo cual es todo un progreso para sus poco más de 5 meses, pero que ya le ha traído su primer gran susto. 
   Así que lo que suponemos que ha ocurrido es que mientras papá y mamá dormían, Mateo se ha girado y se ha escurrido por el hueco que queda entre nuestra cama y su minicuna. No es que sea mucha altura, pero la suficiente como para despertarnos con el ruido del golpe. Si sumamos esto a la repentina desaparición del niño lo que nos queda es un buen susto que nos llevamos. 
   Lo bueno es que precisamente todo ha quedado en un susto. Mateo, como es lógico, estuvo llorando unos segundos pero se le pasó muy rápido cuando lo cogimos en cuello. Tampoco hemos localizado ningún chichón ni marca del golpe así que la caída parece no haber tenido consecuencias en Mateo, seguramente ha salido peor parada la madera del suelo.

lunes, 18 de junio de 2018

DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: El corte de pelo

   Hemos tenido que hacerlo. No nos ha quedado más remedio. Y es que de tanto tiempo que pasa tumbado a nuestro pequeño le había salido una calva alrededor de toda la cabeza que había convertido su preciosa melena morena en el peinado del último mohicano.
   Así que después de debatirlo largamente decidimos poner cartas en el asunto y cortarle el pelo. Como apenas tiene 3 meses no era plan de llevarlo a la peluquería, así que lo hicimos nosotros mismos en el baño de casa con una pequeña afeitadora eléctrica que tenemos. Al principio nos costó un poco porque no se estaba quieto, pero después de practicar un poco fue todo mucho más rápido.
   Finalmente conseguimos igualar su peinado afeitando toda la parte inferior y la verdad que ha quedado mejor de lo que esperábamos. Ahora tiene un look mucho más moderno lo que está claro es que va a pasar menos calor durante el verano.

DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: Miedo

   Hoy he descubierto una nueva definición de la palabra miedo.
   Miedo es salir a dar un paseo con Mateo y que cuando estás a media hora de casa empiece a llorar como un poseído. Es en ese momento cuando empiezas a buscar y te das cuenta de que te has olvidado el chupo en casa. Por supuesto tampoco has traido un biberón con leche.
   Empiezas a sudar frío pensando en las posibles alternativas: echar a correr para casa, pillar un taxi, abandonar carricoche y niño y comenzar una nueva vida en un país extranjero...
   Entonces una vieja comienza a increparme: ¿qué le pasa a esi neñu?, ¿no trajiste agua?, pero si no echa ni una lágrima...
   Acelero el paso y la vieja se pone a mi lado. La madre que la parió. Cruzo la calle y consigo darle esquinazo.
   Intento darle a Mateo sus juguetes para distraerlo pero nada. Entonces se me ocurre sacar el móvil y enseñarle la pantalla. Milagro, la luz llama su atención y deja de llorar. Entonces llegamos a una zona adoquinada y el traqueteo del carricoche lo adormece. Bomba desactivada. Sólo han sido los 15 minutos más terroríficos de mi vida.

jueves, 14 de junio de 2018

CHEF RODRÍGUEZ: Carpaccio de Langostinos con su aceite


   Ingredientes:
-Langostinos
-Aceite
-Eneldo
-Sal
-Crujiente de cebolla

   Pelamos las colas de los langostinos y una por una las aplastamos entre dos papeles de horno ayudándonos del culo de una olla. Las reservamos en la nevera.
   Para el aceite de langostinos sofreímos en un cazo las cabezas que nos habían sobrado. Las sacamos a un mortero y machacamos bien para que suelten todos los jugos. Volvemos a depositar todo en el cazo y añadimos más aceite y sal. Dejamos cocinar a fuego muy lento unos minutos. Para terminar pasamos todo por un colador.
   Sacamos los langostinos de la nevera y los colocamos en una fuente. Los salamos con sal maldon, y añadimos la cebolla crujiente y un poco de eneldo. Terminamos con un chorrito del aceite de langostinos.

DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: Los 3 primeros meses

   Y sin apenas darnos cuenta ya han pasado 3 meses desde que Mateo está con nosotros. Han sido unos meses intensos llenos de cambios y retos que hemos ido superando bastante bien. Al fin y al cabo este es un proceso de aprendizaje permanente. Nosotros aprendemos de Mateo y él aprende de nosotros y así día a día nos vamos adaptando a lo que va viniendo.
   En líneas generales creo que hemos tenido suerte. Mateo es un bebé muy bueno que solo llora cuando tiene hambre. Por las noches duerme ciclos largos de entre 4 y 6 horas y hemos conseguido que se duerma sólo. Lo dejamos en su minicuna después de cenar con la luz apagada y lo vigilamos con la cámara de video desde el salón. Tarda unos minutos, pero se queda frito.
   Durante el día duerme menos. Se pega minisiestas de 15 - 20 minutos en su hamaca cuando estamos en casa y cuando salimos duerme mucho mejor. Le encanta el traqueteo del carricoche o el ruido de los bares. En esos momentos sí que puede dormir más de una hora.
   Sus minisiestas están bien, pero no dejan tiempo para hacer nada. Yo que me quedo con él por las mañanas estoy desarrollando técnicas ninja para no despertarlo. Alguna vez se ha despertado con el simple chasquido de mi rodilla al intentar alejarme sigilosamente. Y es que aprovecho cada vez que cierra los ojos para adelantar cosas. Mandar un mail del trabajo, hacer alguna llamada, fregar cacharros, vestirme, ir al baño. Cada minuto es oro. Cuando está despierto no es que dé ningún problema, pero reclama atención permanente.
   En ocasiones, cuando no se duerme, lo tengo que llevar conmigo por toda la casa en su hamaquita. Parecemos una procesión de semana santa. Voy a lavar los dientes, conmigo al baño. Voy a vestirme, conmigo a la habitación. Voy a calentar su biberón, conmigo a la cocina. Mientras que me está viendo está tranquilo. Ahora que si deja de verme durante 5 segundos saca a relucir esa voz de tenor que la naturaleza le ha dado y grita cómo si cantase Rigoletto.
   Otra cosa curiosa que hemos notado es que le encanta la calle. Ya nos ha pasado varias veces que empieza a llorar como un loco cuando lo metemos en el carricoche, pero es abrir la puerta de la calle y asomarlo al descansillo y se queda totalmente callado.
   En definitiva, estamos contentos con el niño que nos ha tocado. Aunque algo tendremos que ver nosotros en ello.