lunes, 6 de noviembre de 2017
EL PINCHÓMETRO: Sidrería La Mata
LA COCTELERA: Coronarita
jueves, 2 de noviembre de 2017
DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: El nombre
Si algo puede condicionar a una persona, eso es su nombre. Al fin y al cabo, suele ser para toda la vida. Así que con esto en mente, hemos hecho durante semanas un proceso de selección para intentar darle a nuestro futuro hijo el mejor nombre posible.
Al principio estábamos de acuerdo en qué nombre nos gustaba, pero al parecer está siendo muy popular los últimos años, y tampoco queríamos que nuestro hijo tenga cinco compañeros con el mismo nombre en su clase, así que comenzaron las dudas.
Llegados a ese punto decidimos empezar a preguntar a familiares y amigos para barajar otras alternativas. De esta manera elaboramos una lista con todos aquellos nombres que nos parecían apropiados.
Los nombres que llegaron a estar en la lista fueron: Mateo, Oliver, Lucas, Thiago, Martín, Aaron, Evan, Marco, Julián, Illán, Noah, Nicolas, Leonardo, Teo, y alguno más. A mi, personalmente, unos días me gustaban unos, y otros días me gustaban otros.
También costó convencer a la madre para que descartase uno de los nombre que más le gustaban. Hizo falta la presión de toda la familia y los amigos para conseguir, y no es broma, que mi hijo no se llame Facundo. Creo que no nos hubiese perdonado en la vida.
Los días fueron pasando y cada vez teníamos más ganas de decidirnos para poder referirnos a la criatura por su nombre, pero no había manera. Hasta que un día se me dió por entrar en la pagina del Instituto Nacional de Estadística y ver qué nombre eran realmente los más populares.
Después de esa pequeña investigación no me quedó ninguna duda y se lo dije a mi mujer. Descubrí que el nombre que inicialmente nos había gustado lo comparten en Asturias un 2,6% de los hombres. Es cierto que se trataba de uno de los porcentajes más altos entre los nombres de nuestra lista, pero lo que realmente me tranquilizó fue compararlo con el 16% de los Asturianos que se llaman David como yo. Si no he tenido ningún problema durante mi vida con un nombre tan supuestamente común, no creo que a mi hijo le moleste encontrarse con algún que otro tocayo de vez en cuando.
Así que después de tantas vueltas decidimos retomar nuestra idea original y llamar a nuestro hijo como nos gustaba inicialmente: Mateo Rodriguez Churata.
martes, 24 de octubre de 2017
CHEF RODRÍGUEZ: Pollo Kelloggs al horno con salsa Teriyaki.
lunes, 23 de octubre de 2017
EL PINCHÓMETRO: Bar Caribe
jueves, 19 de octubre de 2017
DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: La segunda Eco
La noche antes de nuestra segunda ecografía no podía dejar de preguntarme si todo estaría bien, o si se habrían confundido al decirnos que esperábamos un niño. Supongo que esas son las primeras preocupaciones de la miles que me esperan a lo largo de mi nueva vida como padre.
A diferencia de la primera vez, en esta segunda ecografía nos tocó una doctora. En realidad primero empezó a manejar el ecógrafo una chica joven que supongo sería una practicante, y al cabo de un rato llegó la doctora.
En la pantalla se veía perfectamente la silueta del bebé y ellas iban tomando mediciones sin decir nada. Supongo que no habría mucho que decir, pero ese silencio me estaba empezando a preocupar, hasta que por fin dijo que estaba todo bien. Creo que sólo en ese momento empecé a disfrutar de las imágenes.
El bebé tenia la cabeza para abajo y nos explicaron que aun no se asienta en una posición fija, se va moviendo permanentemente.
A medida que iban variando las imágenes la doctora nos comentaba lo que estábamos viendo: cerebro, corazón, riñones y ahí nos dijo: es un chico, lo sabíais, no?
A nosotros eso nos sirvió para confirmar lo que ya nos habían dicho en la primera eco, pero para mi madre, que estaba allí a mi lado y no quería enterarse, fue el peor spoiler que le podían hacer. En cierto modo le agradezco a la doctora la indiscreción porque guardar el secreto estaba siendo un poco complicado, pero comprendo que para la futura abuela fue un pequeño jarro de agua fría. La médica metió la pata.
Una vez desvelada la sorpresa, llegó la mejor parte. Ya habían congelado varias imágenes y nos las habían dado, pero cuando la doctora consiguió un buen ángulo hizo algo en el ecógrafo y convirtió la imagen a 3D. En ese momento si que quedamos sorprendidos. Se podía apreciar con una nitidez increíble la cara del bebé. Sencillamente impresionante cómo se distinguían todos los rasgos. Una foto que guardaremos para siempre sin ninguna duda.
miércoles, 6 de septiembre de 2017
DIARIO DE UN PAPA PRIMERIZO: La primera Eco.
Nos sentamos a esperar mientras leíamos los carteles informativos. Nos llevamos un chasco al ver que no se podía utilizar el móvil dentro de la consulta. Nuestra intención era hacer alguna foto a la pantalla y sin el teléfono era imposible.
No tardaron en llamarnos y pasamos junto a mi madre que nos quiso acompañar. El médico resultó muy agradable. Shila se sentó en la camilla y pronto empezamos a ver en una pequeña pantalla que había en la pared las primeras imágenes. Yo me había imaginado que se vería una mancha sin forma aparente, pero nada más lejos de la realidad. A pesar del poco tiempo de embarazo, se veía una forma perfectamente definida y en función de los movimientos que hacía el medico, se apreciaban perfectamente los brazos, las piernas e incluso los dedos. Incluso para conseguir mejores imágenes, el médico apretaba la barriga y el bebé cambiaba de postura. Resultó impresionante y emocionante.
El mejor momento fue cuando comentamos que era una pena que no se pudiese conocer el sexo tan pronto y el médico se giró con cara de sorpresa diciendo - ¿cómo que no se puede? ¿Queréis saberlo?
En ese momento mi madre comenzó a gritar mientas se metía en la habitación contigua -Yo no quiero saberlo, eh! A mi no me digáis nada!
Así que esperamos a que saliese la futura abuela y entonces el medico nos dió la noticia: es un niño. Menuda emoción que sentí en ese momento. Aunque también nos dijo que no comprásemos nada hasta la confirmación definitiva en la segunda eco. También pudimos escuchar los latidos del corazón, que sonaban a tambores de guerra y el propio médico nos imprimió una fotografía para el recuerdo. La primera imagen de nuestro futuro hijo.





